lunes, 27 de diciembre de 2010

CUENTOS DE AMIRA DE LA ROSA


TEATRO AMIRA DE LA ROSA



La princesa tenía un jazmín que vivía con su mismo aliento. Se lo había regalado la luna.
La princesa tenía ocho o nueve años pero nunca la habían dejado salir sola de palacio. Y tampoco la llevaban donde ella quería.
Un día dijo a su flor:
– Jazmín, yo quiero ir a jugar con la hija del carbonero sin que lo sepa nadie.
– Ve, niña, si así lo quieres. Yo te guardaré la voz mientras vuelves.

La niña salió dando saltos. El carbonero vivía al principio del bosque.
Pronto la Reina echó de menos a su hija y la llamó:
– Margarita, ¿dónde estás?
– Aquí, mamá –dijo el Jazmín imitando la voz de la princesa.
Pasó un rato y la Reina volvió a llamar:
– Margarita, ¿dónde estás?
– Aquí, mamá –contestó el Jazmín.
El principito, hermano de Margarita, llegó del jardín. Era mayor que su hermana y ya cuidaba de ella.
– Mamá ¿no está Margarita?

– Sí, hijo.
– ¿Dónde?
La Reina llamó a su hija y el jazmín contestó como siempre.
El príncipe se dirigió al lugar de donde venía la voz pero no vio a nadie.
La Reina repitió la llamada y el jazmín contestó. Pero pudieron comprobar que la niña no estaba, ni allí ni en ninguna parte.
Avisaron al Rey. Vinieron los cortesanos. Llegaron los guardias y los criados. Todo el palacio se puso en movimiento. Había que encontrar a la niña. La gente corría de un lado para otro en medio de la mayor confusión. La Reina lloraba. El Rey se mesaba los cabellos.

La Reina volvió a llamar esperanzada.
– Margarita, ¿dónde estás, hija?
– Aquí, mamá.
Se dieron cuenta de que la voz salía de la flor.
El Rey dijo que echaran el jazmín al fuego porque debía estar embrujado; pero la princesa llegó a tiempo para recogerlo.
Su hermano le dijo autoritario:
– ¡Entrega esa flor!
– ¡No la doy! Es mi jazmincito. Me lo regaló la luna. –Y lo apretó contra el pecho.
– Una flor que habla tiene que estar hechizada –dijo un palaciego.
– No la doy.
El Rey ordenó:
– Quitadle la flor a viva fuerza.
Y la niña, rápidamente, se la tragó. El jazmín, no se sabe cómo, se le aposentó en el corazón. Allí lo sentía la niña.
Todos lloraban porque decían que la princesa se había tragado un misterio. Y que vendrían muchos males a ella y al Reino. Pero no. Sólo que, a la Princesa Margarita, se le quedó para toda la vida la voz perfumada.




| La LLuvia 
 

A Margarita le entraron unas ganas desesperadas de saber contar.
Le enseñaban con garbanzos y ella se aplicaba:

– Uno, dos, tres... veinte... treinta...
– ¿Y ahora qué sigue?
– Y así un día y otro?
Cuarenta, cincuenta... y ya contaba de corrido hasta ciento. Estaba feliz.
Un día aparecieron nubes en el cielo. Ella se sentó junto a la ventana de su cuarto sin hablar. A todos les extrañó verla con la vista fija sobre los cristales.
Empezó a llover y ella soltó por el aire sus números, los que había aprendido, como si fuesen globos de colores.
– Uno, dos, tres... Contaba apresuradamente con ansiedad. Apretaba la lluvia y ella casi se ahogaba porque el agua podía más que su ligereza.
– Sesenta... setenta... noventa... cien...
Y soltó a llorar.
– ¿Qué te pasa?
– Se me acabaron los números. Ya no puedo contar más.
– ¿Qué contabas?
– Eso... eso... Yo quiero saber cuántas gotitas tiene la lluvia.




AMIRA ARRIETA McGREGOR


AMIRA ARRIETA McGREGOR:

Nieta de Diógenes Arrieta  e Hija de Rafael Arrieta V. y Enriqueta Mcgregor




Amira de la Rosa


Pseudónimo de Amira Arrieta McGregor, poetisa y dramaturga colombiana. Nació en Barranquilla en 1903 y murió en la misma ciudad en 1974.
Autora de piezas de teatro como Madre Borrada, Piltrafa y Las viudas de Zacarías y de la compilación de cuentosLa luna con parasol. Sus obras llegaron a ser presentadas en Colombia y en el extranjero (España, Venezuela).
Autora de la letra del himno de Barranquilla, escogida por concurso en 1942.
El Teatro Municipal de Barranquilla, inaugurado en 1982, fue bautizado en su honor.
En 1926 fundó, con sus hermanas, el Colegio Gabriela Mistral, que aún hoy existe (Carrera 38 # 81-29). En diversas ocasiones cumplió funciones consulares en España y otros países.


Adlai Stevenson Samper

Siempre presentaba una imagen sonriente y de alegrías despejadas. Pudiera decirse que en su rostro se conjugaban, en una atmósfera barranquillera, las nostálgicas brisas decembrinas, los robles florecidos y el esplendor de la lluvia de oro desparramando su color sobre la calle. “Préstame las cinco letras de tu claro nombre, Amira, para escribir el romance de la gracia sin medida” le cantaría, alborozada, Meira Delmar. Elegante de porte y estilo, Amira de la Rosa supo conjugar, transformar, un sinnúmero de tristezas vitales a tal punto que no se adivinaran los rastros ni identidades de su presencia. 

Para Carmiña Ferhmann Arrieta, Amira fue su madre y amiga. Le decía Mamaíta. Hoy, desde sus 75 años, rememora con cariño y amor sus largas estancias con ella. No solo en Barranquilla, sino en los 3 años que vivió en España cuando cumplía Amira su misión diplomática. La recuerda con “su bello temperamento dulce a pesar de tantas cosas tristes en su vida”. 

Amira de la Rosa era la mayor de 9 hermanos. Su padre fallece cuando ella apenas llegaba a los 15 años. Había que ayudar a sostener la prole, y así Amira acude a tan temprana edad donde un norteamericano para que la deje laborar en su empresa. Ese trabajo tempranero ajusta las finanzas familiares. 

En el colegio del Rosario, a las monjas no les parecía correcto que una mujer escribiera, y menos poemas. Perseguida, se le nombró un acudiente para informarle sobre la “terrible” índole de la situación. Enterado del asunto, y tras comprobar la calidad de los versos, el tutor dio su dictamen a las religiosas: a una persona de esa herencia —es familiar del poeta Diógenes Arrieta— y talante no se le podía negar ni el estímulo a su condición, ni mucho menos el derecho a la educación.

Amira lo confirma: “Desde niña surgió en mí la vocación de enseñar. Con mis hermanas, amor y fe inquebrantables, iniciábamos una especie de ronda con los niños del vecindario para hacerles conocer las primeras letras, descubrirles el mundo fascinante de la sabiduría elemental que reside en el corazón”. 

Ese sería el inicio del colegio Gabriela Mistral, en el que estudiaron gratis tantos niños y donde se formaron diversas personas en variadas épocas. El periodista Alfonso Fuenmayor, fue uno de ellos, quien confiesa que “cuando apenas levantaba unos palmos del suelo, conocí a misia Amira, a cuyo colegio Gabriela Mistral asistí”.

Los Arrieta, desde niños, fueron una familia artística. La señora Enriqueta cantaba arias y melodiosas canciones de amor. Amira hereda esa vena poética a partir de las veladas literarias musicales en su misma casa, donde montaron una agrupación musical que tocaba valses, bambucos y pasillos. Allí estaban Tica, Amira, Regina, Beatriz, Margarita, Elena y sus hermanos. Margarita tocaba varios instrumentos, entre ellos el piano y la mandolina, y componía hermosos himnos. Amira cantaba.

La madre de Amira, doña Enriqueta Arrieta, fue una recia matrona que guió a sus hijos en las sendas de la compasión y de la solidaridad social. Con tan gran influencia en lo que decía y practicaba que, según Carmiña Fehrmann, en una de esas noches plácidas de la vieja Barranquilla, algunos ladrones perseguidos y angustiados hallaron refugio en su casa.

Agradecidos, juraban que no dejarían que nunca nadie, “nunca, se metiera con esa señora tan noble y hospitalaria”.

Del matrimonio con el abogado Reginaldo De la Rosa, a la edad de 18 años tuvo Amira su único hijo. Ramiro se llamó, y era, según todos los familiares, un ser especial. Pero el mal presagio floreció, para desgracia de su madre , presentó los síntomas tempranos de una lenta equizofrenia que lo fue desligando de las cosas de este mundo, apegándolo a un universo familiar al que fue dolorosamente salvaguardado.

Desesperada ante los pormenores de la enfermedad, Amira logró que por intermediacion de la familia Santos, sobre todo del periodista Enrique, el famoso Calibán, fuese nombrada en un puesto consular en España. Ellos mismos se encargaron de defenderla cuando en Bogotá alguien urdía para que se le entregara ese puesto consular, desplazando a la barranquillera. Todavía Carmiña indica la dirección madrileña del consulado: Maldonado 31. Transferida a Sevilla, hallaría en esa ciudad rasgos conocidos con la lejana Barranquilla. 

Los Arrieta seguían en Barranquilla viviendo en la Avenida Olaya Herrera con calle 69, sosteniendo la obra del Colegio Gabriela Mistral. Tiempos difíciles para todos ellos hasta el aciago día en que descubren la desalentadora realidad: no había dinero para comprar el almuerzo. Terrible disyuntiva solucionada por Regina, esa hermana menor a la que Amira le decía con familiar chanza La Mayor. Llama al chofer del busesito del colegio y le dice que arranque, que no frene, que tome hacia abajo, por favor. Pero el chofer preguntaba, terco, una y otra vez, el rumbo. Cuando estaban por la calle San Blas, le pidió que doblará por allí. 

Según Carmiña Fehrmann “cuando pasó por la Heladería Americana, siente la voz de un señor que le grita desde lejos: “Seño Regi, seño Regi”. Ella le dice al chofer que se detenga para ver quién la llamaba. Un caballero compugido le dijo que él no había olvidado que cuando se había ido de viaje le quedó adeudando un dinero de dos hijas que estudiaban en el colegio. Le dio los 6000 pesos que le debía. Eso era una gran cantidad de dinero en ese momento. Enseguida, Regina le dijo con alivio al chofer: “Ahora sí, vamos al mercado”.

En Madrid, la vida para Amira era difícil con un hijo enfermo. Alejada además, de su querida familia. Pero siempre con la frente altiva, la elegancia a flor de piel y las pruebas de su generosidad sin limites. Cuando a algunos de los estudiantes colombianos en España se les agotaba el dinero que le enviaban sus familiares, Amira los invitaba a su casa a desayunar, almorzar y cenar sin ninguna contreprestación. A su hijo Ramiro, para que no pasara esos días europeos fríos tan solitario, le contrató secretamente a un “amigo” que lo visitaba y lo sacaba a pasear por museos y parques de la ciudad.

Llegó el día en que se acabó el destino diplomático en España. Es hora de regresar a casa, con la familia que vive en ese momento entre las calles 82 y 84 con carrera 20 de julio. Dice el cronista e historiador Alfredo de la Espriella a próposito de ese momento: “Amira regresa a Barranquilla después de una larga ausencia -veinticinco años de carrera diplomática en España– y casi, rompiendo el protocolo de la bienvenida oficial y alborozo familiar por su retorno, se escurre directo al patio fragante de su casa. Se sienta en su mecedora “vienita” bajó el florido níspero que aguarda con su fronda confidencial que ella empiece el tuteo cariñoso de siempre. Su nostalgia, como los frutos de este corpulento ejemplar, también tiene almíbar”.

Los pagos que le llegan desde el Ministerio de Relaciones Exteriores son irrisorios. Carmiña recuerda que eran unas cuentas tan ridículas que a veces era mejor no ir a buscarlas. Pero Amira no se amilanaba y seguía sonriente ante tantas adversidades. Murió de un infarto cardiaco en 1974, mientras dormía. Como siempre, con el rostro diáfano y tranquilo. Sus exequias se cumplieron en el cementerio Universal, colocando en la lápida una hermosa poesía, a solicitud de la misma Amira. Después trasladaron sus restos a la catedral, al lado de su madre y hermanos. Finalmente, otra vez reunidos.

Ramiro, el hijo que tanto había querido Amira, quedó al cuidado de su tía Milly. Algunos días burlaba la vigilancia y se escapaba a caminar por el vecindario. En una de esas ocasiones, su esperado retorno se dilató, para desesperación de la familia, por tres días. Al final, fue encontrado flotando en uno de los caños. Al tratar de cruzar un caudaloso arroyo había sido arrastrado por el ímpetu de sus aguas. Pobre Amira.

El último golpe ocurrió en el 2008. Pese a los pedidos de ayuda para evitar el cierre del colegio Gabriela Mistral y las promesas del Alcalde Char de que eso no pasaría, nunca se concretó un plan que permitiera la supervivencia de una de las obras educativas de las Arrieta y en particular, de Amira de la Rosa, con la lamentable consecuencia del cierre definitivo de la institución.

Hoy, de esa vida poética de Amira, de la tristeza de su corazón, solo sobreviven, como los duros matarratones, la letra del himno de Barranquilla y el cada vez más deteriorado teatro Amira de la Rosa. Ella, síntesis de esos tiempos ahora difusos, recuerda en una estrofa de ese canto a la tierra que la vio nacer y crecer: “En el ímpetu verde y tropical, de tus patios de mango y jazmín, es pasión el susurro nocturnal, del follaje, del triple y el flautín. Barranquilla, trenza de ardor, danza la vida alrededor”.

Amira fue fiel ejemplo de ello.










MARGARITA BUSTILLO DE GUZMÁN DIJO:




Rafael Arrieta  Vargas era el padre de Amira y Enriqueta Mc Gregor de Arrieta , era su madre. 



Las Arrieta McGregor eran muchas . Fundaron un colegio que se llamaba  GABRIELA MISTRAL. Y TICA  ARRIETA MCgREGOR, CASADA CON RICHARD SIMMONS, Fundó un preescolar que se llama AMIRA DE LA ROSA.



Mi mamá fundó , por ese mismo tiempo, nuestro Kindergarten CAPERUCITA ROJA el cual dirijo en la actualidad.
El AMIRA DE LA ROSA, lo vendieron poco después de la muerte de TICA.


En verdad que ellas eran todas de un corazón inmenso y adoptaron, una de ellas, a CARMIÑA FERMANG, otra, a PALOMA CALVO, y creo que otras de ellas adoptaron hijos a quienes les dieron mucho afecto. Paloma, era hija adoptiva de Tica, pero no le gustaba tener un Jardín de infantes y por eso lo vendió.


Recuerdo que la Sra Enriqueta era muy blanca, elegante y llevaba peinados los cabellos en moño, con una peineta. Ya era bastante viejecita y yo era muy chiquita cuando me llevaban a visitar.Vivían en una casa antigua en la cra 46 (Olaya Herrera) entre las calles 69 y 70. aquí en Barranquilla.


La familia de mi madre y las Arrieta Mc Gregor eran muy unidas.
Bueno, Diógenes era hermano (por parte de  madre) de Zoraida Betancourt, quien era la abuela de mi madre.


Si Diógenes, en vez de llevar el apellido de su madre, hubiera llevado el Bustillo de su padre, AMIRA ARRIETA, habría sido  Bustillo y no  Arrieta.





miércoles, 15 de diciembre de 2010

OTROS BUSTILLO EN COLOMBIA

 Claudio Alameda dijo:


"Según el libro "Pasajeros a las Indias", el primer registro de un Bustillo es entre 1509 y 1530.
Dice: Asiento de pasajeros a Cartagena de Indias (que era el puerto principal) y de ahí llegaban a su destino final. En este caso fue a Santa Marta donde llegó  Gonzalo de Bustillo. 


La segunda refencia es de Pedro Román, natural de Salamanca, hijo de Inés Bernal de Bustillo.
La búsqueda de familiares ascendentes es muy dispendiosa, pues es necesario consultar en las notarías, registros o diósesis municipales el nombre del familiar mas lejano hacia arriba del que se tenga noticia . En ese documento dice de quien es hijo, su número de identificación y lugar de origen (si existe), lo que le permite tener una referencia para buscar y seguir esa huella". 














Pedro Agar y Bustillo




MARÍA CELESTE BUSTILLO:


Les transcribo un artículo de nuestro escritor (colombiano) y humorista Daniel Samper Pizano.  No sé qué tan meticulosa es su investigación ni cuánto es humor.  Encuentro que las fechas y la edad del señor están mal calculadas. 

En La Casa del Florero, en Bogotá, museo sobre la Independencia de Colombia, creo que en el recinto donde se guarda el Florero de Llorente, se encuentra  como un pergamino grande, sobre la pared,  que es un listado de las firmas de quienes jugaron algún papel en ésa época precursora de nuestra independencia.  Allí aparece  la firma de Pedro Antonio de Agar y Bustillo.


En el número 762 del 5 de agosto de 1993, de la Revista Carrusel de El Tiempo (uno de los periódicos de mas tiraje en Colombia) el escritor y humorista Daniel Samper Pizano, titula su acostumbrado Postre de Natas (así se llamaba su contribución) “Un Colombiano, Rey de España”  y que está referido a éste mismo señor Pedro de Agar y Bustillo,  que transcribo a continuación. 

Todos sabemos que muchos españoles fueron reyes de casi todos los países de América, empezando por Isabel la Católica y terminando por Fernando VII.  Para no ir muy lejos, hay que decir que el grito de independencia de algunos de éstos países, que se escuchó en el primer decenio del siglo XIX, tenía por objeto protestas contra los franceses y no contra los españoles.  Así fue la reivindicación que planteaban los sublevados de Santafé de Bogotá el 20 de julio de 1810, cuyo propósito principal exigía el retorno de Fernando al trono de España. 
Lo que pocos saben es que un colombiano fue rey de España.  

Pedro Antonio Juán Gervasio de Agar y Bustillo nació en Bogotá el 19 de junio de 1773.  Si uno examina la partida de bautismo, notará que no se trataba de un bebé cualquiera .  Para empezar, recibió óleos y aguas en la Catedral , lo cual implicaba cierta prosapia.  Y, en segundo lugar, el haber sido bautizado el mismo día de su nacimiento sugiere que el padre tenía palancas.  Cómo no habría de tenerlas , si era el ilustre chapetón don Benito de Agar, caballero de la Orden de Santiago, que en 1771 había sido alcalde ordinario de la ciudad.
 
El chino Pedrito creció y se educó en Bogotá, y probablemente hablaba español sin cecear las zetas y las cées.  A los 16 años su padre lo envió a España , y en mayo de 1780 (sic) sentó plaza como guardia marina en Cádiz.  Como tal, tuvo que enfrentar muy pronto a los ingleses, que ya desde entonces tenían la pésima idea de que Andalucía era suya.  Su valor en los combates navales de Gibraltar  hizo que fuese ascendido a capitán de fragata y llegara a ser maestro de la Academia Naval del Ferrol y director de la Academia de Guardia-marinas.

El 28 de octubre de 1810 las Cortes Generales del reino decidieron nombrar un Consejo de Regencia de España e Indias, y optaron por tres ciudadanos por encima de toda sospecha.  Ellos fueron el General Joaquín Blacke, don Gabriel Fisgar y De Agar.  A los 47 (sic) años, don Pedro era hombre de temperamento suave—cachaco, al fin y al cabo--, determinación férrea y elevado prestigio. Al escogerlo, las Cortes sabían que iba a ser el hombre más importante del reino, ya que el general Blacke tendría que marcharse para la guerra y el pobre don Gabriel se hallaba bastante impedido por la gota.  Así fue:  durante un difícil año y medio, el bogotano don Pedro de Agar y Bustillo fue uno de los personajes fundamentales de la vida española.  De Agar  desempeñó la presidencia del Consejo desde octubre de 1810 hasta el 22 de enero de 1812.  Durante su regencia tuvo que enfrentar no sólo a los vecinos, que ya eran peste invasora, sino además una feroz epidemia de fiebre amarilla.  Pero lo hizo bien.  Tan bien, que el 7 de marzo de 1813 fue elegido de nuevo para el Consejo de Regencia.  Esta vez sus compañeros fueron don Luis de Borbón, cardenal de Santa María de Scala, y de nuevo, el respetado, restable y gotoso don Gabriel de Císcar. 

Para corroborar su condición de rey—ó seudorrey, si lo prefieren los historiadores—Agar viajó con sus dos colegas a Madrid el 19 de diciembre .  Fueron recibidos con grandes vítores y vivas y rumbas y se instalaron en el Palacio Real. Desde allí gobernaron a España durante cinco meses. 
Pero volvió Fernando VII, ese pésimo rey de pésimo talante, y, en vez de reconocer los servicios patrióticos que había prestado el Consejo, encarceló a sus miembros y mas tarde desterró a don Pedro a Santiago de Compostela.  En 1820, tras una amnistía, volvió a destacarse el bogotano.  Retornó a Madrid, fue miembro de la junta provisional de gobierno, y meses mas tarde llegó a ser capitán general del ejército en Galicia.  En 1821 lo llamaron de nuevo desde la capital del reino para ocupar un plaza en el Consejo de Estado.  Tan alto cargo ejercía cuando lo sorprendió la muerte el 2 de octubre de 1822, a los 59 (sic)  años de edad.  Así lo cuenta Camilo Pardo Umaña en una de sus deliciosas crónicas.
Poco sabemos de la vida personal de don Pedro, salvo que era un tipo afable e inteligente.  El historiador madrileño Mesonero Romanos dice que, “se distinguía por una muy pronunciada cojera que hacía indecisa su marcha”.  Y el venezolano Felipe Larrazábal lo describe como “de índole muy dulce”.  A pesar de tanta dulzura, se ignora  si tuvo descendencia. 
Lo triste es que ahora está tan olvidado en la península como en Colombia, y eso que sólo tres colombianos han sido reyes en España:  Lucho Herrera, en las rutas  de bicicleta; César Rincón, en los ruedos; y Pedro de Agar y Bustillo en el mismísimo trono.




Pedro Agar y Bustillo



ANCESTROS Y DESCENDIENTES:

SANTA MARIÑA DE PRADO. SAN XIAO DE MORAIME. MUXÍA. 

Obra: Torres, Pazos y Linajes de la Provincia de La Coruña.
  
Autor: Carlos Martínez-Barbeito. 


El archivo de los Agar, en poder de sus descendientes los condes de Taboada, ha podido ser examinado 
hace años por el autor de este libro, gracias a la buena amistad de la señorita Amelia González de la Maza, 
hermana mayor del actual conde. Árboles genealógicos, ejecutorias y expedientes de ingreso en 
corporaciones nobiliarias acreditan que don Juan de Agar y Leis era Capitán de Mar y del Puerto de Muxía y 
que había sido empadronado como noble por las Justicias de Vimianzo.

Procedían estos Agar del lugar de su 
nombre en San Pedro de Coucieiro, de donde pasaron a residir en la casa que poseyeron en el lugar de 
Santa Mariña de Prado, dentro de la demarcación parroquial de San Xiao de Moraime, donde existió un 
poderoso monasterio benedictino, de cuya fábrica se conservan ilustres vestigios, al menos en el templo 
conventual. 
Casó el don Juan de Agar y habitó en Santa Mariña de Prado, que no debía de ser una gran mansión, con 
doña Aldonza Suárez, y ambos fueron padres de don Pedro de Agar y Leis, que allí vino al mundo en 1604 y 
allí casó con doña Catalina de Pazos, perteneciente a una familia de fuerte arraigo en la comarca. 
También en la casa de Santa Mariña de Prado nació en 1653 el primogénito de ambos, que asimismo se 
llamó don Pedro de Agar y Leis, marido que fue de doña María Rodríguez, de familia que tenía su vecindad 
en la misma parroquia de Moraime. 
Fruto de las nupcias de don Pedro y doña María fue un tercer don Pedro de Agar y Leis, nacido como todos 
los suyos en Santa Mariña de Prado y unido en matrimonio en 1722 con doña Lucía Seixo y Moreira cuyos 
progenitores habían sido don Francisco Seixo y Andrade, Familiar del Santo Oficio, y doña María de Moreira. 
El hijo mayor y el más significado, además de haber sido el que tuvo una descendencia más brillante, fue 
don Benito de Agar y Leis, a cuya carrera ayudó muchísimo el capital que logró reunir durante los años que 
pasó en Santa Fe de Bogotá formando parte de la casa y séquito del Virrey de Nueva Granada. Tuvo cargos 
en la Administración y en la Milicia y ocupó un lugar destacadísimo en las actividades mercantiles. Ello 
favoreció también sus pretensiones nobiliarias y así pudo, sobre la base de una hidalguía rural, obtener 
ejecutorias de nobleza despachadas por el Consejo de Indias y luego por la Real Chacillería de Valladolid, y 
cruzarse Caballero de Santiago en 1774. 
El Capitán de Caballos Corazas y Alcalde de Santa Fe de Bogotá don Benito de Agar, contrajo matrimonio 
con doña María Josefa Javiera Bustillo y Pérez, hija de don Juan Bustillo García y de doña Teresa Rosa 
Pérez, nieta paterna de don Lucas Bustillo y de doña Manuela García de la Igareda y nieta materna de don 
Roque Pérez Arnero y Vidal y de doña Ana María Cubillas Barreda y Noriega, que era también sobrina de 
persona que ocupaba un alto cargo judicial en Bogotá, y que, como todos los suyos, provenía de la localidad 
asturiana de Llanes. 
De don Benito nacieron varios hijos, entre ellos don Fernando de Agar y Bustillo, que fue Capitán de la 
Milicia Urbana de La Coruña y no dejó sucesión, doña Antonia, que casó con el señor de la casa de Arillo 
don Juan Vicente Villardefrancos, y sobre todo don Pedro de Agar Bustillo, en quien recayó la 
primogenitura de los Agar de Santa Mariña de Prado, que nació en Santa Fe de Bogotá en 1763, y que es el 
personaje de más fuste de la familia hasta el punto de haber alcanzado las más altas posiciones en la vida 
pública de España e Indias. 
Don Pedro hizo una descollante carrera de marino. Ingresó en la Armada en 1780, se halló en varias 
acciones navales en el continente americano, enseñó en la Academia de Guardias Marinas de El Ferrol y fue 
elegido Diputado a las Cortes de Cádiz. La culminación de su carrera tiene lugar cuando en el año 1810 es 
nombrado Presidente de la Regencia de España e Indias; y aun volvió a ser regente en 1813. Luego, y a 
consecuencia de los acontecimientos políticos, sufre destierro en Betanzos, pero en 1820 asume la Jefatura Casa de Trillo
Lugar de Santa Mariña, 1  + 34 981 727 778 
(Carretera de Os Muíños a Cee)  + 34 607 794 818 
15125 · Muxía  info@casadetrillo.com 
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Política y la Capitanía General del Reino de Galicia en virtud del clamor popular que exigía la vuelta al 
poder de tan prestigioso caudillo liberal. 
Don Pedro tuvo una sola hija de su primera mujer doña Teresa de Castro y Domínguez, pero tuvo otras dos 
hijas de sus nupcias con doña Francisca Roldán y Riobóo, nacida de don Manuel Roldán y Gil, Coronel de 
Milicias de Betanzos y Maestrante de Ronda, sucesor en el título de conde de Taboada, y de doña María 
Teresa de Riobóo y Becerra, cuyos padres eran los señores de las casas de Allo, Cabañas, Vidueiro y 
Encobras, don Bernardino Antonio Riobóo Suárez de Deza y doña María de la Esclavitud Becerra. 
Las citadas hijas del segundo matrimonio de don Pedro fueron la mayor, doña Manuela de Agar y Roldán, y 
la segunda, doña Petra, que casó con don Ramón de la Maza. 
La primogénita, doña Manuela, XV condesa de Taboada, casó con el Mariscal de Campo don Francisco Javier 
García de Paredes y Losada, de cuyos hijos, habiendo fallecido sin sucesión el primogénito don Francisco, 
heredó, con el condado de Taboada y los demás señoríos y prestancias de la familia, la representación del 
linaje de los Agar de Santa Mariña de Prado, la mayor de sus hijas, que fue doña Amelia García Paredes y 
Agar, XVI condesa de Taboada, que contrajo nupcias con don Leopoldo de la Maza y Agar, su primo 
hermano, puesto que era hijo de don Ramón de la Maza Quiroga y de doña Pedra de Agar y Roldán. 
Del matrimonio entre ambos primos nació doña María de la Presentación de la Maza García de Paredes, XVII 
condesa de Taboada, señora de la casa de Illobre y representante vincular de los Agar de Santa Mariña de 
Prado. 
Casó doña María de la Presentación, que era bisnieta por ambas ramas, paterna y materna, del Regente 
Agar y tercera nieta del Caballero de Santiago don Benito de Agar y Leis, con don Eduardo González y de la 
Barrera-Caro, Coronel de Caballería y emparentado con descollantes linajes andaluces. 
Los hijos de los VVII condes de Taboada, son don Leopoldo González de la Maza, actual y XVIII conde, doña 
Amelia, doña María y doña María de la Presentación esposa de don Víctor López-Riobóo y Castro-Figueroa, 
del que tiene un único hijo, Eduardo, presunto heredero de la casa de Taboada y llamado a representar la 
línea de los Agar de Santa Mariña de Prado. Al conde de Taboada y a sus hermanas, en especial a doña 
Amelia, es deudor quien escribe estas páginas de no pocas deferencias para realizar estudios en el archivo 
que tienen instalado en el caserón dieciochesco construido por don Benito de Agar a fines del siglo XVIII en 
la calle Real de La Coruña, haciendo esquina al que todavía se conoce como callejón de Agar. Además de 
ellos, descienden de los Agar, los anteriores marqueses de Almeiras y el conde y la condesa de Fenosa.  

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domingo, 12 de diciembre de 2010

MARÍA MAGDALENA BUSTILLO DE POMBO









DIJO ALFREDO VILLALBA BUSTILLO:


Don Julián Bustillo Holguín, casado con Doña Josefa de Pombo tiene una hija que se llama María Magdalena Bustillo de Pombo, quien contrae matrimonio con Antonio Ramón Rodríguez Torices (Hermano del Prócer), tiene tres hijos.

CASONA DE LOS RODRIGUEZ


RAMON RODRÍGUEZ DIAGO (En San Juan Nepomuceno)
Foto de María Emilia Naranjo


lordisla , el 8 de enero de 2009, dijo:
El gran estilo español, gran mansión de mampostería (mampostería) en la esquina izquierda de la fotografía es el Palacio Municipal de San Juan Nepomuceno - y se considera arquitectónico, histórico y Patrimonio Cultural de Colombia.
La casa tiene dos pisos y las paredes gama de cuatro hileras de ladrillos entrelazados, un techo construido con tejas españolas, con dos puertas a cada uno de los cuatro grandes habitaciones, uno hacia un patio interior, el otro, en calidad de ventanas, así, hacia el balcón exterior.
Tradicionalmente se ha denominado ** La Casona de los Rodríguez ** y para algunos lo simbólico asiento original de rodriguizmo - una fuerza política se da por sentado en el siglo 19 y 20 del Estado de principios del siglo de la política de Bolívar.

Manuel Rodríguez Torices y Quiroz obtuvo una licenciatura en Derecho de _El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, fundada en 1653 en Santa Fe de Bogotá. Fue Presidente, Gobernador y dictador del Estado Soberano de Cartagena de Indias del 19 de marzo 1812 hasta 1814.
Como Presidente, dio la bienvenida a un tal coronel venezolano Simón Bolívar Palacios - más tarde sería la gloriosa El Libertador Simón Bolívar - cuando, como un fugitivo de Venezuela, llegó a Cartagena en octubre de 1812, a partir de entonces a escribir una gran parte de la victoria la independencia de América Latina la historia con sangre y lágrimas.
Manuel Rodríguez Torices y Quiroz actualizado de estado de la ciudad y personalmente sancionado Barranquilla como Villa (ciudad) el 7 de abril de 1813. Fue Presidente de la Provincias de la Nueva Granada a partir de Octubre 1815.
En julio de 1816 fue capturado junto con su compañero Prócer Don Camilo Torres Tenorio en Popayán, Colombia. El 5 de octubre fueron fusilados y colgados por los hombres del general Morillo. Fue decapitado y descuartizado a continuación
Fue construido a principios de 1870 por su propietario, patricia Polearco Rodríguez Bustillo, nacido en 1828 en la ciudad de San Cayetano, Estado de Bolívar, la actual República de Colombia, y fallecido en 1901, en la ciudad de San Juan Nepomuceno, por igual en el Estado de Bolívar.
La casa fue construida por los maestros de obra traída de Cartagena de Indias, como el epicentro de su negocio de exportación del tabaco en el primer piso, y para su numerosa familia para vivir, en el segundo piso.

Las tres Rodríguez Cildren Bustillo se quedaron huérfanos a temprana edad y procedente de San Cayetano de San Juan Nepomuceno, donde fueron criados por la familia de su madre, la Ibarnado Bustillo.
Don Polearco Rodríguez Bustillo se casó con doña Mercedes Diago Echavarria, nacido en la ciudad de San José de Corozal (al español señoresdon Manuel y Diago García y doña Isabel y Alduán Lopez, ambos nacidos en la ciudad de Citruenigo, en el Reino de Navarra, en actualidad España). Tuvieron siete hijos: Polearco, Francisco, Ramón, Mercedes, Narcisa, Enrique y Gabriel Rodríguez Diago.
De esos niños, Enrique Rodríguez Diago fue el último en vivo en La Casona de los Rodríguez cuando lo vendió al Distrito de San Juan Nepomuceno, que es el actual propietario.




                                                                     RODRIGUEZ PAREJA









CONCEPCIÓN BUSTILLO BARRIOS C.




Esposo de Concepción Bustillo Barrios, padre de los Angulo Bustillo



Dice Alfredo Villalba Bustillo:


Concepción Bustillo Barrios, hija de Julián Bustillo Castelló casado con Manuela Barrios, Se casa con Luis Angulo, y tienen a Felipe, Luis, Manuel, Ismael, Antonio, Blanca, Concepción, Tomasa y Leopoldo  Angulo Bustillo. Este ultimo bisabuelo de Juancho de La Vega.




María Celeste comenta:



Luis Angulo y Concepcion Bustillo Barrios se casan.
Tienen a:

Luis
Felipe
Manuel
Ismael
Antonia
Blanca
Concepcion (Chicha - por Conchita
Tomasa, Tita por Tomasita
Leopoldo  (parece ser que es el papa de Raimundo Angulo)

En esta lista de arriba falta mi bisabuela, Maria La O, mama de Maria Osorio Angulo, quien caso con Benjamin Barraza Buelvas (pero que en realidad debió ser Bustillo, porque su papa, tambien Benjamin Barraza,  disgusto con su papa, un Pedro Bustillo. Luego fue un acto del Benjamín ya adulto y se puso el apellido de la mama.)
Benjamín Barraza y Maria Osorio tuvieron entre otros a Alicia Barraza Osorio, mujer linda, mi mamá.





FELIPE ANGULO BUSTILLO





 Felipe Angulo Bustillo

Foto No 589 
Racines y Cia.
Ministro de Estado, político y abogado nacido en San Juan Nepomuceno, departamento de Bolívar en 1854. Se va a estudiar a Bogotá y con apenas diecinueve años vuelve a su departamento ya habiéndose graduado de derecho, filosofía y literatura. Ante tales hechos es nombrado al año siguiente presidente de la Asamblea de Bolívar (1874); ejerce también el cargo de Procurador del estado de Bolívar cuatro años mas tarde; y en 1880 es nombrado presidente de la Cámara de representantes. Luego durante el gobierno de Núñez ocuparía los cargos de: Ministro de Hacienda (1885); de Guerra (1886) y de Relaciones Exteriores (1887). Angulo también firma en 1905 la Reforma Constitucional en representación del departamento de Bolívar. Del que es nombrado senador entre los años 1911 y 1912, año en el que finalmente muere en la ciudad de Bogotá en el año de 1912 .


















Leopoldo Angulo Bustillo