jueves, 10 de mayo de 2012

HISTORIAS Y LEYENDAS


Historias y leyendas









Los señores Bustillo fueron hombres muy buenos, realmente buenos, pero se ofuscaban muy rápido al más mínimo inconveniente


Cuenta mi primo Fernando Bustillo Berrio que alguno de nuestros ascendientes fue Sastre, con prestigio y muy afamado, a donde mandaban a coser sus trajes, los más destacados.


Dicho pariente, como muchos otros en nuestra familia, al mínimo tropiezo se estresaba y en su neurastenia con sus mismas tijeras de sastrería picaba telas y paños finísimos en mil pedazos, como queriendo castigar a dichos artículos por el problema que generaba su ofuscamiento.


Este tipo de comportamiento se ha repetido en otros de nuestros padres, como aquel que cuando tenía un inconveniente, en las madrugadas, se le oía decir vituperios y se le veía coger en un sombrero, en el momento del ofuscamiento, divinidad por divinidad así diciendo: " Santísima virgen María, Santo Tomás De Aquino, San Pedro Claver, San Juan Bosco, espíritu santo, etc., etc." e iba echándolos al sombrero hasta que recogía imaginariamente bastantes figuras santas, luego lo tiraba al suelo y lo pateaba hasta descargar su ira.


Culpa tendrían estas divinidades de sus tropiezos porque al momento, según cuentan, paz y tranquilidad se sentía.
Pero es mejor que los altos jerarcas de la Iglesia no se enteren para evitar excomulgaciones de tan grave sacrilegio.


También cuentan que en la época del arraigado liberalismo y conservatismo cuando se ofuscaba otro de nuestros parientes, para descargar la ira que llevaba por dentro por el triunfo de los godos, se iba a la quebrada y metía la cabeza en el agua y gritaba a todo pulmón viva el partido liberal y abajo los godos y esto durante varias veces y salía del agua como nuevo.


Hay quienes cuentan haber visto a uno de nuestros ancestros peleando como loco contra una viga o soporte cuando se hubo pegado en la cabeza, con mucha ira contra esto, que si fuera un ser humano una tremenda paliza le daría. 
A este mismo querido pariente, también si estaba armando algún electrodoméstico y por desgracia se le caía algún tornillo, lo cogía con este, como si de capricho se le hubiese escapado y de igual manera hubiera sido persona, le hubiera dicho hasta de que se iba a morir.


Recuerdo que de mi tío abuelo Pablo Bustillo Romero, se decía que cuando salía a hacer su mercado en Cartagena y regresaba a la casa en esos terribles días de sol y alguien le preguntaba: “Bueno y como te fue?". Botaba las cosas que traía en la mano al piso y furibundo contestaba: "Porque me tienen que preguntar cómo me fue?" 


Mi abuelo por ejemplo, cuando tenía una dificultad no pedía al Señor como lo hacemos nosotros, él gritaba “Dios mío, Dios mío, no te pido que me ayudes solo que no me jodas” 


Como si así se acabaran sus problemas, obviamente después estaba avergonzado, cuando sabía que lo habíamos oído gritando aquello.


Pues así tranquilizaban la ira nuestros queridos antepasados que cargaban con algo de neura dentro de su equipaje. 
Si te aparece algún comportamiento de estos, no te preocupes, ya es conocido!

No hay comentarios:

Publicar un comentario